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Ginecología Edad Adulta

El aparato genital femenino esta formado por órganos internos (ovarios, trompas de Falopio, útero y vagina) y órganos externos (monte de venus, clítoris, labios mayores y menores, y vestíbulo vulvar) su control en la visitas anuales pretendemos el diagnóstico precoz de patologías y evitar su progresión a lesiones mayores a veces no reversibles.

  Alteraciones de la menstruación

Alteraciones de la menstruación

Se denomina menstruación o periodo/regla al sangrado mensual de la mujer cuando el óvulo no ha sido fecundado, desprendiendo el endometrio que se había engrosado para recibir e implantar este óvulo fecundado constituyendo así un proceso cíclico y fisiológico, toda alteración vinculada a la misma, constituye un trastorno menstrual.
Normalmente la menstruación tiene una duración de 2 a 7 días, con un flujo de 30 a 80ml por ciclo cada 28-29 días aunque puede abarcar en la mayoría de las mujeres de 21-35 días.

Las alteraciones en la frecuencia de la menstruación son:

  • Amenorrea (ausencia del periodo): ausencia de menstruación, que puede ser incluso síntoma de algunos procesos fisiológicos como antes de la pubertad, embarazo, lactancia y menopausia.
  • Oligomenorrea (alargamiento del ciclo menstrual): el periodo es normal en duración e intensidad, pero los intervalos son de más de 45 días.
  • Polimenorrea (reducción del ciclo menstrual): la duración de los ciclos es menor a 21 días, de modo que el periodo llega demasiado pronto. El ciclo puede acortarse con regularidad o irregularmente.

  • Las alteraciones en la intensidad del sangrado son:
  • Hipomenorrea: es la disminución anormal del flujo menstrual o de la duración de la menstruación, pero con intervalos normales.
  • Hipermenorrea: es sinónimo de menorragia.
  • Menorragia: es el aumento anormal del flujo o duración de la menstruación, con intervalos normales. Esta se produce cuando la menstruación se extiende más allá del límite de siete días o presenta una pérdida de sangre mayor a 80 ml.

  • Los síntomas más frecuentes son el síndrome premenstrual (SPM) que abarca un conjunto de síntomas como dolor en bajo vientre tipo cólico o zona inferior de la espalda, hinchazón o distención abdominal y a veces brotes de acné (espinillas) y el dolor que aparece durante la menstruación (Dismenorrea).
    Las causas más comunes de alteraciones de la menstruación son los ciclos no ovulatorios, los pólipos endometriales y/o cervicales, miomas uterinos, engrosamiento patológico del endometrio (hiperplasias), cáncer del aparato genital, lesiones del cuello uterino, infecciones.

       VPH (Virus Papiloma Humano)

    VPH (Virus Papiloma Humano)

    El virus del Papiloma Humano (VPH), es un grupo de virus de la familia papillomaviridae, sin envoltura y mide 52-55 nm, constituye una de las infecciones de trasmisión sexual más frecuente a nivel mundial, se estima que a los 50 años aproximadamente el 75-80% de la población ha sufrido en algún momento de su vida una infección por VPH. Estos virus se replican en el núcleo de las células epiteliales de la piel y mucosas, y existe una gran variedad de tipos aproximadamente 200 y según su grado de oncogenicidad se dividen en virus de alto riesgo (16,18,31,33,35,39,45,51,52,56,58,59,66) y de bajo riesgo (6,11,40,42,43,44,54,61,72,81). Los de bajo riesgo son los responsables de: verrugas genitales y papilomatosis respiratoria recurrente ,los de alto riesgo pueden dar lugar a displasias y cáncer de cuello uterino, cáncer anogenital y orofaringeo.

    La vía de trasmisión es por contacto directo de la piel infectada, 40 de estos tipos se trasmiten por vía sexual infectando la zona ano-genital, también se han sugerido otras formas de trasmisión a través de instrumental, pero no son significativos, así como se ha observado la trasmisión a hijos nacidos por parto natural en madres infectadas, aunque en una baja frecuencia.

    La mayoría de las infecciones con VPH son temporales aproximadamente el 90% desaparecen al cabo de dos años, en un 10% estas infecciones pueden persistir pudiendo llegar a producir lesiones precancerosas y cáncer de cuello cervical al cabo de 15 -20 años, de ahí su verdadera importancia en su diagnóstico en fases tempranas con una alta tasa de curación.

    El Papanicolaou o citología, es una herramienta para detectar las células anormales que pueden degenerar a cáncer, esto unido a los test de ADN de VPH y el examen visual de verrugas son los medios diagnósticos utilizados.

    Según los resultados tu ginecólogo te pautará el protocolo de seguimiento adecuado para el control de la patología encontrada.

    Entre los factores de riesgo asociados son:

  • Edad: las verrugas son más frecuentes en los adolescentes y adultos jóvenes.
  • Numero de parejas sexuales: a mayor número de pareja sexual o el tener con una pareja que ha tenido muchas parejas aumenta la probabilidad de adquirir la infección.
  • Sistema inmune débil: personas con el sistema inmune bajo como las personas con SIDA/VIH, o inmunodeprimidos por otras patologías como trasplantes, quimioterapia, etc.
  • Injuria en la piel: existe mas opción de contagio en esta zona agredida si se pone en contacto con piel infectada.
  • Contacto: el tocar las lesiones (verrugas) o superficies con exposición al VPH puede aumentar el riesgo.

  • Es difícil prevenir la infección por VPH que causa verruga, pero puedes ayudar a disminuir su diseminación no tocando las mismas y no mordiendo las uñas, las verrugas plantares intenta usar sandalias en sitios públicos ( piscinas, vestuarios); las verrugas genitales puedes disminuir el riesgo teniendo una relación monógama, usar preservativo de látex aunque este no protege del todo debido a que el virus o las verrugas pueden encontrarse en la piel circundante y disminuir el número de parejas sexuales y no involucrarse en relación con pareja de alto riesgo, limitar o evitar el tabaco.

    Hay la vacuna para protegerte de los tipos de VPH mas relacionados con cáncer de cuello uterino (marcas comerciales: Gardasil y Cervarix), su uso se recomienda en niñas y mujeres de 9 a 26 años de edad sobre todo antes del inicio de relación sexual, la dosis recomendada es: Niñas de 9-14 años: 2 dosis y 3 dosis en adolescentes mayores de 14 años.

    Si sospechas que tienes un verruga o posible infección por VPH, o deseas más información no dudes en concertar una visita con tu ginecólogo.

      La citología vaginal o Papanicolau:

    La citología vaginal o Papanicolau:

    Es una prueba que se lleva a cabo durante la exploración ginecológica para el estudio en el laboratorio de las células del cuello uterino y vagina de la mujer a nivel estructural, fisiológico y bioquímico en su estado normal o patológico.

    Para ello, se introduce un cepillo y una espátula con el objeto de realizar un raspado suave (triple toma) en el cuello uterino y vagina de la paciente.

    Es aconsejable realizar esta prueba a partir de 21 años o antes si ha iniciado relaciones sexuales, con una periodicidad anual que garantiza el diagnóstico precoz de posibles patologías : pre-malignas , malignas e incluso infecciones silentes.

      Colposcopia

    Colposcopia

    La colposcopia (colposcopía en algunos países) es un procedimiento ginecológico que explora el cuello uterino mediante un instrumento llamado Colposcopio. Se realiza, por lo general en pacientes con resultados anormales en la prueba de Papanicolaou o citología cervical.

    El colposcopio es un dispositivo tipo telescopio binocular de enfoque próximo que permite al profesional observar a través de la vagina con detalle zonas anormales del cuello uterino, haciendo posible extraer una biopsia de la zona anormal y enviarla al patólogo permitiendo confirmar el diagnóstico antes de efectuar el tratamiento definitivo.

    Procedimiento: Se introduce un espéculo que abre las paredes de la vagina y se visualiza el  cuello uterino , se limpia la mucosa con una dilución de ácido acético también se puede utilizar diferentes colorantes como lugol y distintos tipos de luz para diferenciar la mucosa normal de la patológica y extraer la muestra. Su objetivo es diagnosticar las lesiones premalignas, preinvasoras e invasoras del cáncer.

      Patología Benignas

    Patología Benignas

    Miomas uterinos: Su nombre real es Leiomioma porque deriva del tejido muscular liso del útero, es un tumor benigno, no canceroso y sólo ​el 0,9% de los miomas se convierten en tumores malignos (sarcomas) en las mujeres. Aproximadamente 1 de cada 5 mujeres mayores de 35 años lo sufren y es más común en la raza negra. Su aparición se ve favorecido por el estímulo hormonal (estrógenos) de ahí su presentación frecuente en la edad fértil de la mujer y casi nula en la menarquia o menopausia. Su localización determina su clasificación en:

  • Submucosos: en el endometrio haciendo relieve en la cavidad uterina
  • Intramurales: en el miometrio, sin alterar otra capa del útero
  • Subserosos: fuera de miometrio.

  • Patología:
    La mayoría de los miomas no presentan síntomas. Sin embargo pequeños miomas situados en el endometrio pueden causar sangrados vaginales (metrorragias) importantes y/o hipermenorreas y llegar a provocar una anemia.

    Diagnóstico:
    La mayoría de estos tumores son detectados en la revisión ginecológica mediante la ecografía que confirma su presencia, localización y tamaño y los ecógrafos con doppler analizar su vascularización. En ciertas pacientes su observación es confusa y podemos utilizar otras técnicas diagnósticas por la imagen como la tomografía axial computerizada (TAC) y la resonancia nuclear magnética (RNM).

    Tratamiento:
    El tratamiento de los miomas depende de la edad, del deseo de tener hijos, del número, tamaño y localización de los miomas y de la sintomatología que se presente.

    Es necesario recuperar a la paciente de su anemia mediante tratamiento con suplementos de hierro y en la dieta, si padece de sobrepeso, es importante que pierda peso para controlar crecimiento de los miomas.

    Si los miomas son pequeños y no presentan síntomas agresivos se los sigue mediante controles periódicos, si causan infertilidad y la mujer desea embarazo se puede recurir a técnicas quirúrgicas poco agresivas como la Histeroscopia y /o laparoscopia o ultrasonido focalizado de alta intensidad (HIFU). Si los miomas crecen o dan síntomas ( dolor , distención abdominal, sangrados) el uso de fármacos como anticonceptivos, modulador de receptores de progesterona o antiinflamatorios pueden controlarlos. Cuando estos tumores son muy grandes o de crecimiento rápido es mejor tratarlos mediante técnicas quirúrgicas o los menos invasivos como la embolización de las arterias uterinas o el tratamiento con HIFU guiado por ultrasonido o resonancia magnética.

      Pólipos uterinos

    Pólipos uterinos

    El crecimiento aumentado de las células del revestimiento de la cavidad del útero (endometrio) produce la formación de «pólipos endometriales».
    El síntoma principal es el sangrado genital, en el 70% de los casos y su prevalencia se encuentra por encima del 7-8 %.

    Causas:
    El desbalance hormonal entre estrógenos y progesterona parece ser una de las causas mas importantes en su aparición ya que intervienen en la proliferación y apoptosis del endometrio.

    Síntomas y diagnóstico:
    Los signos y síntomas de los pólipos uterinos comprenden los siguientes:

  • Sangrado menstrual frecuente irregular o intermenstrual
  • Menstruaciones excesivamente abundantes.
  • Sangrado vaginal después de la menopausia.
  • Esterilidad

  • Su diagnóstico se hace en consulta cuando la paciente acude por alguno de los síntomas mencionados previamente, mediante ecografía que a veces puede ayudarse por sonohisterografia ( llenado de solución salina en el utero) para visualizar mejor la cavidad en la ecografía. Otros Métodos de diagnóstico es la Histeroscopia mediante la inserción intrauterina de un telescopio ( histeroscopio) visualizando de forma directa el interior y confirmando diagnóstico.

    Complicaciones:
    La mayoría de los pólipos uterinos son benignos y tienen escasa tendencia entre el 0,5 a 1% a transformarse en lesión premaligna o maligna, hay que tener en cuenta ciertos criterios de riesgo como son la edad , menopausia, hipertensión y pacientes en tratamiento con tamoxifeno en cáncer de mama recomendando su extracción.

    Tratamiento:
    Teniendo en cuenta la benignidad de esta patología y descartando factores de riesgo podría optarse por conducta observacional por 6-12 meses por resolución espontánea.
    En mujeres sintomáticas o con riesgo, su tratamiento conservador quirúrgico mediante la resección por Histeroscopia es el procedimiento diagnóstico y terapéutico gold standar en esta patología.

      Quistes de ovarios

    Quistes de ovarios

    Los quistes ováricos son sacos o bolsas de líquido en uno o ambos ovarios o en su superficie.
    Muchas mujeres tienen quistes ováricos en algún momento de su vida y la mayoría no dan molestia (o muy poca), desaparecen espontáneamente sin tratamiento en unos pocos meses y no causan mayor perjuicio a la paciente. Aparecen en la edad fértil de la mujer ya que están relacionados con el proceso normal del ciclo menstrual.

    Tipos de quistes:
    En los ovarios se encuentran los folículos que son estructuras similares a los quistes estos producen las hormonas estrógeno y progesterona, encargadas de madurar y liberar un óvulo en la ovulación. Si un folículo normal continúa creciendo, se denomina «quiste funcional». Existen dos tipos de quistes funcionales:

  • Quiste folicular. Un quiste folicular comienza cuando el folículo no se rompe ni libera el óvulo, sino que continúa creciendo.
  • Quiste del cuerpo lúteo. Cuando un folículo expulsa el óvulo, comienza a producir estrógeno y progesterona para la concepción llamándose «cuerpo lúteo» a veces, se acumula líquido dentro de este, provocando su expansión y quiste.

  • Estos quistes funcionales son generalmente inofensivos, alguna vez pueden dar dolor y generalmente se resuelven en dos o 3 ciclos menstruales.
    Existen otros tipos de quistes que no están relacionados con el normal funcionamiento del ciclo menstrual sino que a veces están desde el nacimiento.

  • Endometriomas. Se forman a partir de que las células endometriales uterinas crecen fuera del útero (endometriosis) implantándose en el ovario y formando un quiste endometriósico.
  • Quistes dermoides. Llamados también «teratomas», pueden contener tejido, como piel , cabello o dientes, porque se forman a partir de células embrionarias. La mayoría de estos quistes son benignos, siendo necesaria su extracción para conocer su histología.
  • Cistoadenomas. Se forman en la superficie de un ovario y pueden estar llenos de un material acuoso o mucoso.

  • Síntomas
    La gran mayoría de los quistes no provocan ningún síntoma y desaparecen solos. Sin embargo, un quiste ovárico de gran tamaño puede provocar:
  • Dolor pélvico: dolor sordo o intenso en la parte inferior del abdomen, del lado del quiste, que se presenta al inicio o finalización del ciclo menstrual.
  • Sensación de saciedad o pesadez en el abdomen
  • Distención o Hinchazón abdominal.
  • Dolor en la relaciones sexuales
  • Infertilidad.
  • Dolor pélvico o abdominal intenso o repentino cuando se produce rotura o torsión del mismo a veces acompañado de vómitos y fiebre.

  • Complicaciones
    En el control ginecológico rutinario el médico puede encontrar quistes no frecuentes en algunas mujeres por ejemplo: si se observan en la menopausia podrían ser cancerosas. De. Ahí la importancia de hacerse exámenes pélvicos con regularidad. Las complicaciones poco frecuentes que se relacionan con los quistes ováricos son:
  • Rotura. Esto puede provocar dolor intenso y sangrado interno. Cuanto mayor sea el tamaño del quiste mayor riesgo de rotura.
  • Torsión ovárica. Los quistes de mayor tamaño hacen que el ovario pierda su estabilidad y se mueva sobre su propio eje provocando la “torsión ovárica” proceso que produce la aparición abrupta de dolor intenso en la pelvis, náuseas y vómitos además de la disminución o detención del flujo sanguíneo a los ovarios.

  • Prevención
    No existe un método específico para prevenir pero el exámen rutinario ginecológico puede ayudar a descubrirlos, controlar y tratarlos según sea el caso.

    Pruebas y exámenes
    El médico puede diagnosticar un quiste mediante el exámen rutinario ginecológico o en la ecografía. Otros exámenes cuando es necesario son Tomografía computarizada (TAC), Resonancia Magnética (RSM).
    También se puede utilizar exámen de sangre para medir niveles hormonales , prueba de embarazo o de ciertos marcadores como el Ca-125 si la paciente ha llegado a la menopausia y tiene una ecografía patológica.

    Tratamiento
    La mayoría de los quistes de ovario son funcionales y estos no necesitan de tratamiento ya que se resuelven espontáneamente a los 2 o 3 meses. Si la mujer presenta quistes frecuentes podría optarse por tratamiento hormonal tipo anticonceptivos previniendo la formación de nuevos quistes.
    Se puede necesitar de tratamiento quirúrgico en caso de quistes sintomáticos y que no desaparecen, quistes de gran tamaño mayor a 5-6 cm , en quistes complejos que no desaparecen sobre todo si se trata de mujeres menopáusicas.